miércoles, 21 de septiembre de 2016

Los Malqueridos

Los Malqueridos
“Si yo pudiera borrar su vida, la borraría, aunque quisiera también así, borrar la mía. Así empieza la canción “El Malquerido” popularizada por Felipe Pirela. Hay un grupo de venezolanos que somos malqueridos desde siempre en esta tierra de gracia, hoy en desgracia. Y es que somos muchos los venezolanos que tenemos un gran compromiso cívico con el país. Somos esa clase de venezolanos que cumplimos con las normas, que hacemos lo que debemos por amor a la pulcritud de la conciencia.
Somos una especie rara en un país en el que la “viveza criolla” es aplaudida desde los encumbrados centros del poder hasta las barriadas.  La sociedad actual, producto del burdel ideológico del socialismo del siglo 21 (minúscula adrede), se ha convertido en el perfecto ejemplo de que el trabajo no es importante, más importante es el “acceso” la vulgarmente denominada “palanca” y con inmensa tristeza el buen venezolano siente los embates de la crisis no porque no trabaje para superarse sino porque 2 bandos de inmorales se han apoderado del país sin considerar las consecuencias, enfocados sólo en el botín que representan las arcas públicas.
El buen venezolano se siente atrapado por el hampa política que le robó el futuro y busca emigrar a como dé lugar, procuran el llegar a otro país que les brinde las garantías que la patria no les da desde hace 30 años, agudizados en este último periplo burdelesco que nos ha quitado hasta las más elementales libertades. Una muestra del buen venezolano es ese señor que asiste a las juntas de condominio, que protesta ante los abusos de propios y extraños, que se defiende de quienes irrespetan el tiempo de los demás al “colearse”, ese venezolano bueno se ha cansado de luchar por un país que lo deja sólo, que lo mira hacer su reclamo como si fuese un animal de feria.
            El buen venezolano está emigrando y es de los que más adelante hará sentir orgullo a otros compatriotas y llegará a presidir Universidades, desarrollar ciencias, romper records deportivos y será enarbolado por los medios como “nuestro” fulano de tal. Ese buen venezolano que emigra va a tener que enfrentar fuera de la patria la idiosincrasia de sus compatriotas que llegan a otros países a querer seguir haciendo lo que destruyó a Venezuela, se verá en la obligación de aislarse de sus compatriotas o escoger muy bien con cuáles de ellos tener una relación, identificarse y ser solidarios.

            Al igual que en la propia tierra el buen venezolano pagará por los pecados de otros venezolanos que transgreden las costumbres del país que les acoge y serán los primeros en tratar de confundirse con el paisaje, pasar inadvertidos y sin negar el gentilicio esperar el piropo dicho por extranjeros en nuestro propio país, ahora siendo nosotros los extranjeros en suelo ajeno; “tú no pareces venezolano” y en ambos casos tienen razón.