La realidad aplastante es
que en economía no se puede gobernar por decreto. Para quienes creen en el
Socialismo del Siglo 21 la realidad los ha atrapado después de 2 devaluaciones,
la que admiten a razón de Bs 6,50 por dólar y la implícita del dólar SICAD a
11,50 Bs por dólar. Lo cierto es que lo mejor que puede hacer este gobierno socialista
es afrontar la realidad y aplicar fórmulas capitalistas para salir de la
profunda crisis que tiene, en un momento en el que Venezuela cae en cuenta que
ha despilfarrado en 15 años un millón de millones de dólares y no se le ve el
queso a la tostada.
La infraestructura de
transporte, eléctrica y en general de servicios públicos está en peores
condiciones que nunca. Algunos letrados del PSUV dirán que es que “ahora se
consume más” lo cual es cierto porque la población continua creciendo a un
ritmo más o menos constante, el meollo del asunto aquí es que las grandes empresas planifican en
función de ese crecimiento y también lo deben hacer los gobiernos.
Los gobiernos no pueden
ser “toderos”, no pueden encargarse de todo porque “el que mucho abarca, poco
aprieta” Hay empresas especializadas en la producción de electricidad como la
antigua Electricidad de Caracas, una empresa eficiente comprada en el peor
momento por el gobierno nacional y que ahora continua siendo medianamente eficiente,
pero sin duda ha caído la calidad del servicio. Para el interior del país la
improvisación sucesiva de ministros y caprichos del comandante lo ha sumido en
una crisis eléctrica patética que sólo se puede comparar con lugares que han
sufrido cataclismos o desastres naturales.
La naturaleza de la función
del estado es proveer legalidad, seguridad ciudadana, salud e infraestructura. Las funciones que ha asumido el estado son
tantas y tan disímiles que hacen imposible la correcta administración de los
recursos. Tenemos un estado que posee líneas aéreas, almacenes de depósito en
aduana, plantas de producción agro industrial, redes de hospitales
centralizados, un sistema educativo que está cada vez en peor situación, un
sistema judicial corrupto y un sistema penitenciario que es vergüenza nacional y
mientras más cosas tiene en sus manos el estado menos resuelve. Ante esa
situación considero que lo mejor que podría hacer este o cualquier gobierno que
venga en adelante es:
Asumir la definición
constitucional del estado y sus funciones, es decir debe deshacerse de todo lo
que no es en esencia una función del estado y por lo tanto vender todas las
empresas del estado, a excepción de PDVSA.
Permitir al trabajador
decidir donde cotizar su seguro social obligatorio, es decir, permitir la
creación de fondos de pensiones privados con la finalidad de que una sana
competencia bajo la supervisión de estado y los cuenta ahorristas que garantice
la disponibilidad de los fondos y las inversiones prudentes y necesarias para
hacer rendir ese dinero depositado por el trabajador.
Otro punto importante es
que es necesario reducir la discrecionalidad de los funcionarios. Cada
funcionario es un pequeño rey en su pequeña parcela de poder y la verdad es que
la totalidad de ellos son nuestros empleados, ni más ni menos, por lo que están
en esos cargos para resolver los trámites que se necesiten hacer, pero si por ejemplo
uno va a sacar la patente municipal ese trámite lo puedes hacer por internet y
luego simplemente vas a pagar y a que te firmen la planilla que tu mismo has impreso,
pagado en el banco o en taquilla de la alcaldía y que te firman y sellan y listo, ese debe ser
el fin del trámite, más allá de eso empieza la corrupción. Son innumerables los
trámites que hay que simplificar, pero los trámites de registro de empresa,
pago de impuestos, documentos personales y placas de vehículos son fundamentales
para movilizar la economía, ni hablar de la cantidad de requisitos de
importación que hacen más rentable resolver importar por un servicio “puerta a
puerta” que por “los caminos verdes” te entregue tu mercancía a tiempo. El
exceso de formalidades en ese particular es ridículo y sumamente costoso, la
rosca de las importaciones es tal que necesitas en algunos casos 8 o nueve
documentos para apenas comenzar el proceso de nacionalización y para la
exportación es aún peor porque se llevan 3 registros de exportadores por
separado que hacen engorroso e indeseable realizar esa labor.
La mejor forma de atacar
la corrupción es simplificar los trámites y darle empuje a la verificación
posterior, es decir, si un particular declara que va a abrir un pequeño negocio
en su casa simplemente debe tramitar su patente de industria y comercio, pagar
la tasa y hacer sellar el recibo por la alcaldía correspondiente. Los fiscales
municipales pueden verificar la información aportada después de que el negocio
esté operando y si no se corresponde a lo declarado se multa al contribuyente,
pero si todo está en orden no se le da al fiscal razón para tratar de
matraquear o en términos más apropiados extorsionar al contribuyente.
Otro punto importante para
el rescate de Venezuela es la municipalización de la justicia y eso implica en
primer término elegir jueces de paz que puedan resolver pequeños incidentes
entre vecinos y transgresiones menores que puedan ser penadas con horas de
servicio comunitario, estos jueces deben trabajar en conjunto con alcaldías y
consejos comunales aunque sean independientes de estos. Los jueces de paz
tienen la importante función de consolidar la convivencia y formación ciudadana
que termina convirtiéndose en la primera barrera defensiva contra la
delincuencia.
En cuanto a los delitos
como tal es necesario instaurar una cárcel en cada municipio de Venezuela para
de esa manera evitar que los grandes grupos de penados y procesados tomen el
control de los penales como ha ocurrido hasta ahora, además los presos deben
trabajar, el estado no puede seguir manteniendo a estos señores, es necesario y
fundamental que se ganen el pan, de esa manera se cumplen 2 funciones
principales del encarcelamiento; primero se paga la deuda a la sociedad por los
daños causados y luego se reeduca al interno, de manera que al salir a la calle
cuente con un oficio o una profesión que le permita mantenerse alejado de la
reincidencia. El régimen carcelario debe estar bajo el control del estado,
ninguna prisión puede ser dominada por los internos,
Un paso en contra de la
corrupción es hacer transparente la gestión de los recursos públicos y eso
incluye que se puedan monitorear los saldos de las cuentas de las instituciones
de gobierno como alcaldías, gobernaciones, institutos autónomos y conocer
quienes son los beneficiarios de los contratos de gobierno vía internet, de esa
manera quienes están a cargo de la responsabilidad de administrar los recursos
públicos deberán actuar de manera transparente sin enriquecimientos repentinos.
Otra estrategia que se me
ocurre para conseguir jubilaciones decentes y servicios de salud del primer
mundo es el democratizar el seguro social y permitir fondos de pensiones
privados que compitan con el seguro social y sean entonces los trabajadores los
que elijan lo que más les convenga. De esta manera obtendremos primero mejores servicios
de salud y luego dinero para inversiones a mediano y largo plazo en
infraestructura, inmuebles comerciales para alquiler, etc. Negocios en general
rentables y de bajo riesgo. Esto es un mecanismo interesante para obtener
recursos de manos de los propios trabajadores y termina de una vez con ese
paradigma estúpido que afirma que “Venezuela es un país rico” con esa afirmación han dañado
la mente de los venezolanos, Venezuela es un país con petróleo, pero no es un
país rico, porque para serlo es necesario que le ofrezca a un ciudadano de su
más humilde barriada la igualdad de oportunidades que le brinda Suiza, Suecia,
Canadá, Islandia o Australia a sus ciudadanos.
Tal vez en corto tiempo el sistema colapse y debamos hacer los ajustes por
la fuerza de los hechos económicos pero hasta ese momento seguiré pensando que
lo mejor que podemos hacer es promover una cultura del trabajo en la que se
desprecie a quien vive del estado y de la dádiva y se premie al que se esfuerza
y se supera para ser ejemplo a su generación y las que están por venir.
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